México, ¿A un paso de la “A”?

El pasado 19 de diciembre, la agencia calificadora Standard and Poor’s, una de las tres principales a nivel mundial junto con Moody’s y Fitch Ratings, decidió cambiar la calificación crediticia de México en moneda extranjera de largo plazo de “BBB” a “BBB+” con perspectiva “estable”.

Las agencias calificadoras se encargan de analizar y valorar mediante notas o calificaciones el riesgo de impago y el deterioro de la solvencia del emisor. Para ello utilizan modelos econométricos en los que usan distintas variables como la deuda acumulada, la velocidad en devolverla, las tasas de interés entre otras, que les sirven para valorar el potencial económico del sujeto analizado.

Las principales razones que favorecieron este cambio fueron la aprobación de la reforma energética por parte del Congreso y los gobiernos estatales, que a consideración de la calificadora son un parteaguas en este sector para México ya que durante más de setenta y cinco  años no permitió inversión privada; además de las modificaciones en su marco fiscal.

La calificadora reconoce que las políticas fiscales y monetarias cautelosas llevadas a cabo han permitido bajos niveles de déficit por parte del gobierno, una inflación dentro del rango propuesto por el Banco de México, así como niveles de déficit fiscal y porcentaje de endeudamiento controlados. A pesar de esto, un poco flexible marco fiscal y una moderada tendencia de crecimiento mantienen en bajos estándares su perfil crediticio.

México se encuentra en la antesala de una calificación crediticia de nivel “A”. ¿Qué implica obtener esta nota? Teóricamente, si el perfil crediticio de una economía corresponde a mayores calificaciones, la probabilidad de caer en default es mucho menor. Es decir, el riesgo de un incumplimiento en el pago de las obligaciones contraídas va disminuyendo, lo que se traduce en el pago de menores premios al momento de financiarse, como es el caso del mercado de deuda.

Esto se traduce en un efecto en cadena en el cual las empresas mexicanas también podrán financiarse a menores tasas, volviéndose un terreno fértil para nuevas inversiones y proyectos más productivos,  por lo que de seguir este camino ascendente de reformas estructurales y  aunado a una percepción benéfica del mercado mexicano por parte de los diversos organismos internacionales, nos encontraremos en la dirección correcta para lograr un crecimiento sostenido a largo plazo.

Calificaciones S&P

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