¿Innovación disruptiva?

La motivación del presente escrito deriva de la lectura de un artículo publicado en la revista inglesa The Economist del 12 de Mayo de 2012, en el cual se habla acerca de una innovación en los mercados financieros que a mi parecer podría cambiar la forma en la que se producirán bienes y servicios en el futuro a mediano y largo plazo. Dicha innovación plantea el introducir en los mercados financieros la posibilidad de efectuar la compra y venta de patentes para uso de una única ocasión como si se tratasen de acciones, por poner un ejemplo; Ford pone a la venta en los mercados financieros una patente que posee para las especificaciones técnicas y tecnológicas de una bolsa de aire de seguridad, Renault decide fabricar 100,000 unidades con dicha patente, por lo cual compra 100,000 títulos para utilizarlos única y exclusivamente en dichas unidades.

Esto no solo abre los mercados financieros a una variante más de intercambio de títulos, sino que aporta al menos, tres grandes beneficios a las partes involucradas:

  •  Convierte una patente en un activo circulante, proporcionando a las empresas dueñas de las mismas un instrumento de liquidez e incluso de capitalización.
  • Incentiva a las empresas a acceder a los mercados financieros y a la creación de nuevas patentes, generando mayor competitividad, crecimiento y transparencia.
  • Fomenta la producción de nuevos y/o mejores bienes y servicios, al poner al alcance de las empresas una gama de patentes para combinarlas o involucrarlas en nuevos procesos de creación/elaboración.

Considero al último beneficio como el más importante de los tres, debido a que al aumentar considerablemente la capacidad de innovación tanto de empresas ya establecidas como de start-ups, inevitablemente se estará removiendo una barrera para la creación de nuevos productos, procesos o servicios que anteriormente no hubieran podido ser creados ni mucho menos comercializados. De consolidarse dicha innovación en los mercados financieros, el alcance podría ser inimaginable, podríamos ver en el futuro a Samsung utilizando una patente de Apple, a una nueva y pequeña compañía desarrolladora de software crear un producto completamente nuevo con una de Microsoft, a Sony intercambiando una con Nintendo, o viceversa, las posibilidades de combinación serian infinitas. El mayor beneficiado sería para el consumidor final, al aumentar la oferta de productos y servicios, sin embargo, favorecería tanto directa como indirectamente a las empresas, al promover la competitividad, la creatividad y la capacidad de realizar alianzas estratégicas, brindándole un impulso a la innovación que en cierta medida se había visto mermada ante la legislación compleja, litigios y pleitos legales, y el espionaje industrial por mencionar algunos factores que desincentivan y desaceleran el proceso creativo. Por supuesto, mucho de los beneficios que menciono anteriormente se darán únicamente bajo un marco de apertura y disposición por parte de las empresas a las ventajas de esta innovación, y a pesar de que seguramente y por obvias razones, no se pondrán a disposición del mercado financiero las patentes insignia o fundamentales de cada empresa, de acuerdo a la World Intellectual Property Organization, existen más de 7.5 millones de patentes vigentes tan solo en el top 20 del ranking a nivel mundial, sumadas a las más de 500,000 que son otorgadas cada año.

M.E. Rodrigo Correa

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