Gini y la Desigualdad

 

El coeficiente de Gini es una medida de dispersión estadística ideada por el estadístico y sociólogo italiano Corrado Gini en 1912 y normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos dentro de un país, pero puede utilizarse para evaluar cualquier forma de distribución desigual.

Calcula la desigualdad entre los valores de una distribución de frecuencias y su resultado es un número entre 0 y 1 expresado en decimales, en donde 0 corresponde a la igualdad perfecta (escenario en el que todos tienen los mismos ingresos), y donde el valor 1 expresa la desigualdad perfecta (es decir, una persona concentra todos los ingresos y los demás ninguno).

La utilidad de esta medición radica en que permite apreciar la desigualdad de la riqueza dentro de un país y a su vez poder compararlo a nivel mundial y poder realizar análisis de valor que indiquen las razones o factores que influyan en la falta de equidad en la distribución del ingreso, como lo pueden ser la estructura económica del país en cuestión, la presencia de monopolios, tráfico de influencias, escasez de oportunidades, la calidad de la educación y los servicios de salud públicos, entre otros.

Sin embargo, hay que hacer mención que un coeficiente de gini bajo no necesariamente implica una repartición de la riqueza en un sentido positivo, debe analizarse de manera objetiva ya que si bien puede existir equidad también hay que considerar el factor de la riqueza en sí misma.

Por ejemplo, en el ranking mundial tenemos ubicado a Kazajistán en el puesto 14 con una puntuación de 0.267, lo cual representa una distribución equitativa de la riqueza, sin embargo, en este caso en particular, solo implica que la gran mayoría del país se encuentra con un nivel de ingresos bajos.

Caso contrario, en el top del ranking encontramos sin sorpresa, como en la mayoría de los estudios sobre desarrollo humano y calidad de vida, a las naciones escandinavas, ocupando los primeros cinco puestos Noruega (0.226), Islandia (0.240), Suecia (0.244), Países Bajos (0.254) y a Finlandia (0.259) lo cual es un reflejo de una sociedad avanzada que aspira a la mejor calidad y oportunidades de vida de sus ciudadanos.

En lo que respecta a México, de los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el que tiene la mayor desigualdad en la distribución del ingreso.

Según su reporte más reciente sobre desigualdad y pobreza, en nuestro país la diferencia entre el ingreso de 10% de las familias más ricas y 10% de los hogares más pobres fue de 28.5 veces en 2010.

En 2004 era de 25.8 veces; es decir, 10% menor. El estudio se refiere a ingresos después de impuestos y transferencias ajustados por la diferencia en el tamaño del hogar.

En los países de la OCDE, la brecha entre un extremo -el más rico- y el otro -el más pobre- es de 9.5 veces, por arriba de 9 veces en 2007, otras economías con un diferencial amplio son Chile, con 26.5 veces; Estados Unidos, 15.9; Turquía, 15.1, e Israel, 13.6.

Nuestro coeficiente de (0.472) en 2010, es un reflejo del gran contraste de la realidad de un país que aparentemente lo tiene todo para poder aspirar a ser como las naciones mencionadas anteriormente (tamaño de la economía, población, recursos naturales, infraestructura, marco legal entre otras), sin embargo, mientras no se logre cerrar la brecha de la desigualdad y la escasez de oportunidades, estamos destinados al fracaso como país.

Así de simple.

M.E. Rodrigo Correa San Martín

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