¿Estamos invirtiendo bien?

De acuerdo con la encuesta global presentada por Natixis Global Asset Management (NGAM), el 73% de los inversionistas mexicanos no tienen una estrategia de inversión definida entre salvaguardar sus activos y buscar rentabilidad.

Destaco a continuación los datos más reveladores:

  • A pesar de no contar con una estrategia, el 96% confía en que su enfoque de inversión actual le proporcione ingresos estables durante su jubilación.
  • El 90% afirma que sus conocimientos sobre inversiones no son muy sólidos.
  • El 77% elegiría inversiones alternativas si su asesor financiero se las recomendara.
  • El 78% no está seguro de que sus inversiones generen el mejor rendimiento.
  • El 66% no tiene un plan financiero ni metas claras.
  • Únicamente el 31% apuesta por inversiones alternativas, tales como hedge funds, capital de riesgo o materias primas.

Es destacable de que a pesar de estar a años luz de mercados financieros avanzados como Estados Unidos, Inglaterra o Japón, y del bajo nivel de conocimientos financieros de una gran parte del inversionista mexicano, nos animemos a invertir a pesar del riesgo y del desconocimiento. Aunque esto no significa que por ello lo estemos haciendo correctamente.

El primer paso es identificar el perfil de inversionista que mejor se adapte a nuestra personalidad, ya sea agresivo, conservador, moderado o patrimonial.

Lo segundo es establecer un horizonte, es decir, el plazo en el cual se pretende recuperar la inversión más el rendimiento,  este puede ser a corto plazo (1 a 3 años), mediano plazo (3 a 5 años), o a largo plazo (5 a más de 20 años).

A continuación, ya que se cuenta con el perfil y con el horizonte lo recomendable es establecer una serie de objetivos a lograr, pueden ser monetarios, como lograr una cantidad determinada de dinero, o tal vez alcanzar un porcentaje determinado de rendimiento anual o de pérdida aceptable o algo más enunciativo y personal como lo necesario para un viaje, un departamento, un auto o un fondo de retiro por mencionar algunos de los más comunes.

El último punto es triangular el perfil de inversionista con el horizonte y los objetivos y empatarlo con un portafolio de inversión diversificado que se encuentre en sintonía entre el riesgo que se está dispuesto a tomar y el plazo adecuado.

Pudiera parecer un poco complicado, y más fácil de decir que de hacer, pero la realidad es que en la medida en que contemos con una estrategia, objetivos definidos y conocimiento de las inversiones que pensamos realizar, aumentamos la probabilidad de generar rendimientos atractivos que de la forma en la que lo estamos haciendo hoy en día y como se ve reflejado en los resultados de la encuesta, podría no ser la forma de invertir que maximice nuestro capital.

M.E. Rodrigo Correa San Martín

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