¿El regreso de Keynes?

Las crisis económicas recientes que han sido producto de fallas en el sistema económico de libre mercado, piden a gritos el regreso del maestro, John Maynard Keynes. Si repasamos la historia económica reciente, desde la denominada “primer crisis global de la historia” precisamente en nuestro país, pasando por la debacle del milagro asiático, la recesión mundial en el 2008-2009, hasta la crisis actual en Europa, todas tuvieron un factor en común, el sistema económico de libre mercado fue incapaz de resolver por sí mismo las crisis y debieron ser rescatados por la aplicación, directa o indirecta, de la teoría keynesiana.

En vano han sido los esfuerzos por regular el sistema mediante reformas como las leyes Sarbanes-Oxley y más recientemente, la Dodd-Frank, debido a que el sistema económico de libre mercado se encuentra corrompido principalmente debido a la búsqueda de rentas a cualquier precio, los intereses de las compañías que dominan al mundo, y a la avaricia y falta de ética de los trabajadores del sector financiero. Lo que es peor aún, el sistema ha sido acostumbrado y premiado por tomar todos los riesgos sin asumir ninguna de las consecuencias, a capitalizar las ganancias, pero socializando las pérdidas. Todo esto a sabiendas de que el impacto de la inacción por parte del Estado sería tan desastroso y devastador, que evocando los estragos ocasionados por la Gran Depresión, innegablemente, serán rescatados mediante la aplicación del término económico conocido como bailout o plan de rescate, lo cual ha provocado la formación de un círculo vicioso que se encuentra a la espera de la próxima crisis económica mundial.

Por lo tanto, considero que se ha llegado al punto en el cual comienza a ser válido cuestionar si el modelo dominante de los últimos cincuenta años es en verdad el camino correcto para lograr, no solo un crecimiento económico, sino que como consecuencia del mismo se traduzca en un desarrollo social y humano benéfico para el mundo. La crítica persistente a la economía de Keynes consiste en que, si se aplicara, reduciría el dinamismo natural del sistema capitalista, sin embargo, tal como él lo veía, una reducción de la incertidumbre a través de un grado de intervención situacional de parte del Estado, haría que la economía fuera más dinámica en el largo plazo y a su vez, le brindaría una estabilidad que permitiera al modelo económico concentrarse en el crecimiento y la prosperidad de la sociedad. Por supuesto, estoy consciente de que la historia también ha sido testigo de el riesgo que existe en la combinación de un keynesianismo mal aplicado con un mal Estado, sin embargo, dado el éxito y el progreso que han presentado economías mixtas con una buena aplicación keynesiana como lo son Brasil, Rusia, China e India, me hace pensar que nos encontramos en el tiempo y el momento ideal para revivir un modelo que sirva de contrapeso y como oponente intelectual a un modelo de libre mercado que claramente, ha perdido el rumbo. Sin embargo, la pregunta fundamental se centra en la capacidad de los trabajadores, las familias, los jóvenes, los intelectuales, los académicos, los empresarios, y sobre todo de aquellos que toman o tienen influencia en las decisiones importantes en el mundo, de darse cuenta cuando algo simplemente, no funciona ni cumple el objetivo en la forma en la que debería, y lograr los cambios que sean necesarios al enfrentarse a los intereses de pocos, por el bien de muchos. Estamos a a tiempo para el regreso del maestro.

M.E. Rodrigo Correa

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