Economía de Guerra

A raíz de los recientes conflictos internacionales que se desarrollan actualmente tanto en Venezuela como en la península de Crimea entre Rusia, Ucrania y los Estados Unidos, sumado a un panorama económico mundial sombrío para los próximos años, me es inevitable no pensar en un concepto económico que ha estado presente a lo largo de la historia moderna; la economía de guerra.

Se puede definir como el conjunto de contingencias asumidas por un Estado moderno para movilizar su economía en momentos históricos de fuertes convulsiones violentas, sean o no, conflictos armados. Philippe Le Billon describe una economía de guerra como un “sistema de la producción, movilización y asignación de recursos para sostener la violencia.”

Generalmente tiene por objeto mantener el funcionamiento de las actividades económicas indispensables para un país, procurar el autoabastecimiento mediante la sustitución de importaciones, garantizar la producción de bienes de consumo y un mayor control de la economía por parte del Estado.

Algunas de las medidas adoptadas para lograr dichos fines son el aumento de impuestos, control de la política monetaria para frenar la inflación, así como la introducción de programas de asignación de recursos. No hace falta decir, que todos los países reconfiguran su economía de una manera diferente

Para muchos países no beligerantes y cercanos territorial o económicamente a una zona de conflicto, la economía de guerra representa una oportunidad de crecimiento y desarrollo, al poder incrementar sus exportaciones a los beligerantes.

En otros casos, la economía de guerra tiende a acelerar los procesos de investigación y desarrollo tecnológico a tal grado, que mejoran en gran medida las capacidades del país después de la disputa, sosteniéndose por algunos economistas que, en algunos casos, éste parece ser el origen real de algunos conflictos.

Una escuela de pensamiento económico que respalda lo anterior, es la teoría económica keynesiana,  al establecer que el gasto militar contribuye enormemente tanto a estabilizar los ciclos económicos, así como un mecanismo para combatir las recesiones, al estimular fuertemente la demanda de la economía del país involucrado.

Existen muchos ejemplos a lo largo de la historia moderna en los que el uso de la economía de guerra impulsó, o sacó de fuertes crisis a muchas naciones.

El más conocido y estudiado, es el episodio histórico de la Gran Depresión en la década de 1930, donde Estados Unidos fue capaz de superarla y posteriormente consolidarse como una potencia a nivel mundial gracias a la detonación de su economía con la preparación de la maquinaria de guerra necesaria para su participación en la Segunda Guerra Mundial.

Por otra parte, la economía de guerra nazi produjo adelantos en el campo de la medicina, transporte, logística y tecnología en general que de no haber existido el conflicto, probablemente se habrían desarrollado mucho más tarde.

Sinceramente, no considero que en la época en la que vivimos vuelvan a producirse eventos de la misma magnitud que en el pasado, pero lo que es un hecho, es que hay que tener un ojo bien abierto para poder escudriñar con mucho detalle las verdaderas causas que hay detrás de los conflictos actuales, y no me extrañaría en lo absoluto que se desenterrara el viejo concepto de la economía de guerra, para reactivar un pálido panorama mundial.

El tiempo dirá.

M.E. Rodrigo Correa San Martín

 

 

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