Al Mejor Cazador se le va la Liebre

Una desafortunada anécdota personal fue la que originó el tema de este artículo, resulta que la semana pasada tuve la desdichada experiencia de extraviar mi cartera, e independientemente de la molestia de tener que hacer trámites para reponer identificaciones, lo que más me preocupaba era la pérdida de mis tarjetas bancarias de débito y crédito.

Por lo que después de cancelar dichas tarjetas, mi primera reacción fue entrar a mi banca por internet para cerciorarme de que no se les hubiera dado un mal uso durante el inter en que se perdieron y la cancelación.

Imaginen mi sorpresa al descubrir en mis saldos que existían cargos que yo no había autorizado en mi tarjeta de crédito pero con fecha anterior al extravío de la tarjeta, por lo que de no haber perdido mi cartera, es muy probable que no hubiese checado el saldo de mi tarjeta de crédito hasta finales de mes, por lo que en cierta forma, lo positivo de este evento fue poder darme cuenta antes de que pudieran seguir utilizando mi información financiera sin mi autorización.

Así como ustedes, yo también me cuestioné como eran posibles estos cargos si la tarjeta física jamás se utilizó por otra persona, y la respuesta después de analizar mi conducta y hábitos de consumo fue simple: alguien adquirió mi información a través de mis consumos por internet.

Hoy en día, en la época de auge y maravillas tecnológicas en la que nos encontramos, sin duda nos ha traído increíbles ventajas y formas de simplificar y agilizar muchas actividades, y en el ámbito financiero no es la excepción, hoy es posible comprar un bien o servicio en cualquier parte del mundo que acepte pagos con tarjeta de crédito, pero desgraciadamente, todo avance tecnológico tiene su contraparte negativa, en este caso concreto se trata del hacking o phising.

Phishing es un término informático que denomina un tipo de abuso informático que se comete mediante el uso de un tipo de ingeniería social caracterizado por intentar adquirir información confidencial de forma fraudulenta (como puede ser una contraseña o información detallada sobre tarjetas de crédito u otra información bancaria).

Dicho esto, yo soy una persona que le saca el máximo provecho a las nuevas tecnologías, soy un asiduo comprador por internet y siempre he sido cuidadoso con los sitios en donde proporciono mi información. (Si ustedes aun desconfían de este medio, les recomiendo comprar a través de un intermediario de pagos y cobros como PayPal, donde el sitio al que compra no obtiene nunca el acceso a su información financiera)

Por lo que espero que mi experiencia personal no los haga desconfiar, pero si ser más cuidadosos y estar alertas con la forma en la que utilizan su información por internet, donde a pesar de utilizar páginas seguras, de monitorear constantemente los movimientos de las cuentas, y de estar al tanto de las tendencias, hasta al mejor cazador se le va la liebre.

M.E. Rodrigo Correa

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