2014, Un mejor año para la economía

Los analistas ubican el crecimiento del producto interno bruto de este año en un rango de 2.5% a poco más del 4%; una tasa de inflación cercana al 4% (por impacto de la reforma fiscal y la reactivación de la economía) y una tasa de interés de interés interbancaria de equilibrio o TIIE (la tasa a la cual el banco central presta fondos a bancos nacionales) sin cambios en 3.5%.

A su vez, se espera una ligera apreciación del peso frente al dólar, a pesar de los cambios por los que pasa el gobierno de los Estados Unidos que podrían causar volatilidad, tales como la negociación del techo de deuda y las acciones emprendidas por la nueva cabeza de la Fed, el tipo de cambio cerrará el año por debajo de los trece pesos por dólar, aunque a la larga debería ubicarse por arriba de este nivel.

Entre los factores que favorecerán un crecimiento más vigoroso de la economía mexicana destacan la regulación del gasto público, la recuperación de las exportaciones, que continúe el buen manejo de la política económica, el efecto positivo a mediano y largo plazo de las reformas estructurales, así como el también fortalecimiento de la economía estadounidense.

Por todo lo anterior, el 2014 pinta para ser un año clave para el despegue de la economía mexicana, donde se deben aprovechar los vientos del cambio y continuar con las reformas estructurales que este país necesita para por fin, y de una vez por todas, poder alcanzar el tremendo potencial que tenemos al ser la ya 14ava economía más grande del mundo en lo que respecta al PIB nominal, y según pronósticos de los expertos en materia de crecimiento y desarrollo económico, México cuenta con el potencial para lograr ser entre la octava y la décima economía más grande del planeta.

Para cumplir dichos pronósticos, la promesa del presidente Enrique Peña Nieto de obtener un crecimiento del 6% anual (cifra que en la actualidad pocos países desarrollados son capaces de alcanzar y sostener), debe ser convertida en realidad a través de la continuidad de reformas que incluyan entre otras cosas:

  • Mejor ejercicio y transparencia del gasto público
  • Manejo eficiente y responsable de la deuda estatal y municipal
  • Captación de un mayor nivel de inversión extranjera directa

Esperemos que por primera ocasión, probablemente en toda la historia económica de México, podamos dejar atrás el beneficio personal por el bien común, la corrupción por el trabajo en equipo y la apatía por empatía para poder lograr ese importante y necesario paso adelante que requiere esta nación para progresar y prosperar.

M.E. Rodrigo Correa San Martín

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